JSON vs. YAML vs. XML: cómo elegir el formato correcto
JSON, YAML y XML describen datos estructurados, pero con compromisos muy distintos. La elección correcta depende menos del gusto y más de quién — o qué — lea el archivo después.
JSON: el favorito de las máquinas
JSON es estricto y predecible: claves entre comillas, sin comentarios, y una gramática que todos los lenguajes parsean igual. Esa rigidez explica que las APIs lo usen por defecto. Si un archivo lo producen y lo consumen máquinas, JSON suele ser la respuesta.
YAML: pensado para humanos
YAML sustituye las llaves por indentación, así que configuraciones como las de CI se leen y editan con agrado. El precio son los fallos silenciosos: un espacio de más cambia el significado, y valores como no o 0777 pueden interpretarse como booleanos u octales.
XML: documentos y contratos
XML es verboso pero expresivo — atributos, contenido mixto, namespaces y validación por esquema lo hacen fuerte cuando el documento debe validarse contra un contrato (SOAP, estructura interna de DOCX, SVG, feeds corporativos).
Una regla rápida
- Máquina a máquina → JSON
- Edición manual → YAML
- Estructura de documento o esquemas estrictos → XML
¿Ya tiene uno y necesita otro? Convierta en lugar de reescribir: valide y formatee JSON, pase JSON a YAML o mapee XML a JSON — todo en su navegador, sin subir nada.